Gestión de procesos de negocio, un camino largo, pero muy provechoso

BPM (Business Process Management) o la gestión de procesos de negocio, como se diría en castellano, no es, ni mucho menos, un concepto nuevo, sino que su nacimiento se situaría en los años ochenta, pero ha cobrado nueva actualidad en la medida en que el valor diferencial de las empresas empieza a desplazarse de los productos a los procesos.

 

Las soluciones BPM persiguen agilizar los procesos internos de las organizaciones, optimizando la relación entre tareas internas y externas. Para ello, el BPM estructura la actividad de una organización en torno a procesos, de modo que éstos se puedan automatizar y agilizar. Con ello, la adaptación a los cambios del mercado se acelera, ganándose en competitividad, elemento vital en el escenario empresarial actual.

De ahí que el mercado de soluciones BPM crezca, año a año, a medida que las organizaciones reconocen su potencial estratégico. En este sentido, según la consultora Gartner, el mercado BPMS es el segundo en crecimiento dentro del segmento de middleware y espera que registre una tasa de crecimiento acumulado anual superior al 24% hasta 2011. De momento, en su reciente informe sobre el sector del Application Infrastructure and Middleware (AIM), señaló una facturación de 14.100 millones de dólares en 2007, lo que supone un incremento del 12,9% con respecto a 2006, cifra, a la que ha contribuido en gran medida el gran crecimiento registrado por los segmentos de soluciones Enterprice Service Bus (ESB) y las suites BPM. Asimismo, Gartner afirma que los proveedores líderes en este mercado favorecen la participación del usuario empresarial en todo el ciclo de vida de la mejora de procesos: “A través de soluciones basadas en modelos, en lugar de basarse en planteamientos tradicionales que parten del desarrollo de código”.

Por su parte, la consultora BPTrends predice un notable crecimiento de la demanda de las suites BPM este año, «como una alternativa más completa a la simple creación de modelos de procesos». En este sentido, informes como el realizado recientemente por BPTrends entre 274 ejecutivos de compañías de más de quince sectores de actividad a escala mundial reflejan que de 2006 a 2007, el número de directivos interesados en adquirir tecnología BPM aumentó del 11% al 25%. Esta intención de implementar BPM puede provenir de la toma de conciencia de que las actuales aplicaciones de las organizaciones sólo apoyan ocasionalmente sus actuales procesos de negocio o no lo hacen nunca (el 61% de los participantes en el estudio así lo manifestó). Otros datos extraídos de este informe que invitan al optimismo: la mitad de los profesionales encuestados manifestó que sus organizaciones se planteaban la implantación de BPM como una disciplina empresarial, mientras que el 26% lo definieron como un «gran compromiso estratégico de la dirección ejecutiva».

No obstante, pese a las halagüeñas expectativas de crecimiento, el BPM aún no ha alcanzado la madurez. El 55% de los encuestados en el estudio de BPTrends señaló que sólo actualizaba la documentación y realizaba un mantenimiento de sus procesos  «ocasionalmente». De ello se concluye que muchas compañías se limitan únicamente a estandarizar sus modelos de procesos, reutilizar algunos componentes en las sucesivas implementaciones o definir estrategias de medición consistentes de forma esporádica. Por ello hay que tener claro que la implantación de un sistema BPM es un camino largo, que requiere, por lo general, asesoría y formación externa y, sobre todo, una aproximación adecuada a cada caso concreto.

Una organización centrada en los procesos supone una modificación profunda de las estructuras y roles tanto en las áreas de negocio como en los departamentos de sistemas de información. Se trata de un proceso de cambio que va más allá de lo meramente tecnológico y que requiere de la constitución de lo que se conoce como Centros de competencia (o excelencia) para ayudar a recoger y difundir las mejores prácticas; establecer estándares y métodos; garantizar la financiación; definir los diferentes roles y habilitar a las personas necesarias. De cara a mantener ese compromiso, conviene recordar las ventajas que proporciona a cualquier empresa una adecuada gestión de los procesos: reducción de costes y mejora de la productividad, así como optimización de la coordinación de la gestión y de la capacidad de reacción de la empresa.

 

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Escrito por Redaccion el dic 14 2008. Archivado bajo Gestión. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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