Realidad virtual en la Nube

Alejandro Ruiz BuenoAlejandro Ruiz-Bueno es director de desarrollo de negocio de AMD en España y Portugal.

Cloud computing es un término que cada vez se emplea más en los últimos años, hasta el punto de que, actualmente, posee múltiples significados y cabe el riesgo de que la confusión invada las modas pasajeras del mercado.

Básicamente, el cloud computing es un método en el que los recursos escalables se ofrecen como servicio en Internet, ya sean aplicaciones, infraestructura, almacenamiento o plataformas.  Los cambios sociales y económicos nos está ayudando a introducirnos en esta nueva era tecnológica: el correo electrónico, las redes sociales y la banca online son tan solo algunos de los factores dinamizadores.  En la industria informática, en ocasiones, las modas pasajeras reemplazan a la realidad en términos de capacidad y ejecución pero en el caso del cloud computing es la tecnología subyacente, y en concreto las modificaciones en el diseño de los servidores y procesadores, la que está ayudando a que este nuevo y favorable sector cumpla las predicciones.

El cloud computing permite a los usuarios obtener recursos adicionales como acceso a nuevas aplicaciones, espacio de almacenamiento adicional o una experiencia informática más rápida, sin la complejidad de la infraestructura que, por lo general, acompaña a estas actualizaciones.  Un ejemplo real sería el caso de una empresa que emite un anuncio publicitario en televisión.  Cabría esperar que durante las 24 horas posteriores a la emisión del anuncio el tráfico de su página web se incrementara de forma espectacular, por lo que necesitaría adquirir capacidad de CPU adicional de un proveedor de Internet para el período previsto de máxima demanda.
Sin embargo, para ser eficaces, los ingenieros y administradores de TI deben saber exactamente dónde son más necesarios dichos recursos, con lo cual, poseer una infraestructura transparente es un elemento crucial para poder asignar recursos en consecuencia.   Éste es el motivo por el que muchas empresas utilizan la virtualización antes de embarcarse en una estrategia de cloud computing; la virtualización es una herramienta que normalmente facilita el suministro de recursos cloud.

La virtualización permite que el software se independice del hardware, lo que hace que múltiples sistemas operativos y aplicaciones se ejecuten en equipos virtuales en el mismo servidor físico, de forma que los recursos como la memoria y el almacenamiento se asignan en función de las necesidades del software.
Pero el elemento que subyace bajo la virtualización y el cloud computing es la arquitectura del servidor y, en concreto, la CPU es un componente vital que ha permitido que la virtualización y el cloud computing evolucionen con tanta rapidez.
Para ejecutar de forma efectiva los servidores de virtualización y dar el primer paso a la hora de adoptar el cloud computing, se deben optimizar tanto el hardware como el software en términos de equilibrio del consumo de energía y del rendimiento bruto.  Este equilibrio permite disminuir la sobrecarga del servidor y los recursos para las aplicaciones y el software se pueden asignar en consecuencia para que la ejecución posea la máxima eficacia.
¿Pero, cómo ayuda el panorama cambiante de los procesadores al desarrollo del cloud computing y a dónde nos conducirá finalmente?

A medida que la necesidad de manejar más datos, realizar cálculos más rápidos y acceder a más memoria ha aumentado, la transición desde los procesadores x86 de 32-bits a la tecnología x86 de 64-bits ha permitido a las organizaciones seguir el ritmo de la demanda de procesamiento.   Posteriormente se ha producido un aumento del número de núcleos del procesador, lo que permite que se ejecuten múltiples tareas a la vez y ayuda a garantizar que no se sobrecargará ningún núcleo. La tecnología de procesamiento multicore ha permitido una informática más rápida y de menor consumo energético.
No sólo hemos pasado de los procesadores dual-core a quad-core y six-core sino que, además, se han desarrollado características adicionales que permiten que la CPU se haga cargo de algunas funciones del software de virtualización, lo que permite acelerar el proceso informático.

La mayor funcionalidad de la CPU ha ofrecido ventajas importantes a los usuarios que desean utilizar una estrategia de cloud computing.  Básicamente, la utilización de un servidor con procesadores quad-core o six-core ayuda a disminuir los requisitos de energía, lo que a su vez lleva a reducir el consumo energético y a que el servidor posea una mayor eficiencia energética.  Los procesadores actuales están preparados para la virtualización y diseñados para infraestructuras que soportan una intensa carga de trabajo, como aquellas que forman parte de un centro de datos o las necesarias para el cloud computing.   Por lo general, el número de servidores incluidos en un centro de datos o necesarios para el cloud computing se puede reducir consolidándose bajo una estrategia de virtualización y el consumo de energía de dichos servidores se puede disminuir mediante la CPU en el servidor.  Además, al utilizar un procesador de bajo consumo el calor generado por la CPU se minimiza, lo que hace que sea necesaria menor refrigeración, y la capacidad del ventilador es menor, con lo cual se ahorra todavía más energía y se reducen los costes.

IDC ha pronosticado que las inversiones de las empresas informáticas en servicios cloud crecerán casi un 300% y ascenderán a  42. 000 millones de dólares estadounidenses en 2012 (Obtenido a partir del informe titulado: IDC afirma que el cloud computing es más que una moda pasajera; Se calcula que las inversiones de las empresas informáticas a nivel mundial en servicios de Internet ascenderán a 42.000 millones de dólares estadounidenses en 2012).  A medida que la tecnología avanza, somos testigos de la aparición del modelo pago por uso de la energía del procesador y, en el futuro, esto podría llevar a compartir en mayor medida la tecnología en la Nube, donde la mayoría de las empresas ‘alquilan’ el uso de la CPU mediante megaservidores que ejecutan un número casi infinito de núcleos de CPU en gigantescos centros de datos.
El mantenimiento de una elevada eficiencia del servidor y un bajo consumo de energía permitirá a las empresas que operan en la Nube entrar en una nueva era en la que la informática se convertirá en un acelerador empresarial y no será únicamente una fuente de gastos.

URL: http://www.datati.es/?p=2811

Escrito por Redaccion el jun 28 2010. Archivado bajo Actualidad, Gestión, Newsletter. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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