Servidores respetuosos con el medio ambiente
Ahorrar energía en el funcionamiento de los servidores no sólo supone una reducción considerable de los gastos de una empresa. Además, contribuye a crear una conciencia de sostenibilidad medioambiental. El Green Computing gana peso en el seno de las empresas.
Si hay dos tendencias en la actualidad que tienen especial fuerza dentro del mundo empresarial son el respeto al medio ambiente y el máximo ahorro posible en costes. Por ello, no es de extrañar que el Green Computing aplicado al networking, es decir, el uso de servidores que gasten poca energía pero mantengan su potencia, sea en la actualidad una tendencia que cuenta cada vez con más peso dentro de este sector. «El éxito de los negocios y la responsabilidad medioambiental van de la mano. Todos los días hablamos con clientes que buscan reducir sus costes a través de soluciones eficientes en el uso de energía tanto para su CPD (Centro de Procesamiento de Datos) como para los puestos de trabajo», asegura Ester de Nicolás, ISS Product Manager de Hewlett Packard S.L.
¿Qué es el green computing aplicado al networking?
Según la consultora IDC, el 50% de los costes que se generan en un proceso de datos proceden de la energía que se necesita para poner en funcionamiento y refrigerar los servidores. La empresa Gartner estima que cerca del 25% del consumo eléctrico de las compañías corresponde al centro de datos, y este consumo crece a un ritmo anual de casi un 15%. Todo esto supone un gasto muy elevado para las compañías, algo evitable si se opta por un servidor energéticamente eficiente.
Pero la pregunta es, ¿cuando un servidor energéticamente eficiente? «No hay un estadio ideal. Cuanto más tiempo pasa, más eficientes son los equipos. Lo que hace tres años se consideraba eficiente ahora no lo es, y probablemente dentro de un tiempo estemos hablando de una situación mucho mejor que la actual», asegura Roberto Espinosa, director de Canal de Intel en España. En ello coincide con Ramon Planet, director de Ventas del canal de distribución de AMD para España y Portugal: «No hay institución que determine si un servidor es eficiente energéticamente o no. Son nuestros clientes quienes deciden si sus servidores son lo suficientemente eficientes». Y es que hay una serie de factores que, de por sí, pueden hacer que un servidor consuma más energía. Es el caso de la latencia de la memoria, el ancho de la banda de redes, la escalabilidad o el rendimiento de la CPU.
Pese a que es complicado llegar a un principio general, se han realizado recientemente intentonas por definir en qué punto una empresa utiliza servidores Green Computing. Cisco, por ejemplo, desarrolló una herramienta denominada Cisco EnergyWise que permitía controlar de forma exhaustiva el consumo de todos los dispositivos desplegados en una red IP. También existe el baremo estipulado por SPEC (Standard Performance Evaluation Corporation), un consorcio sin fines de lucro que incluye a vendedores de computadoras, integradores de sistemas, universidades, grupos de investigación, publicadores y consultores de todo el mundo que tiene como fin crear un benchmark estándar para medir el rendimiento de ordenadores.
Aplicar Green Computing
Una vez hecha la definición, conviene explicar de qué modo se implanta en los servidores. Los fabricantes de procesadores actualizan su porfolio con productos que hacen posible un ahorro energético. «La eficiencia se puede conseguir a través de componentes o a nivel de sistemas. Una fórmula es utilizar CPU inteligentes de bajo consumo. Lo mismo puede decirse de las fuentes de alimentación, que en algunos casos pueden ofrecer un rendimiento por encima del 80%», desarrolla Planet.
Existen varios métodos para fabricar un servidor más eficiente. Uno de ellos es utilizar componentes como memorias de bajo consumo o discos de estado sólido, que permiten ahorrar energía sin que por ello disminuya su capacidad de trabajo. Otra posibilidad es incorporar tecnologías de ventilación que produzcan más presión para enfriar los servidores sin tener que incrementar su potencia de giro. «Esta idea viene de los turborreactores, que toman una masa de aire menor a los aviones de hélice pero la emiten a una velocidad más alta gracias a su tobera de salida. De esta forma, consiguen energías de propulsión mayores en un espacio físico menor. Así, tenemos un ventilador que mejora notablemente a los eléctricos en lo que se refiere a eficiencia-consumo», argumenta De Nicolás. Otro medio es incluir tecnologías de regulación de frecuencia del procesador según su carga de trabajo de forma automática. En este sentido, se trata de un aspecto fundamental el que las fuentes de alimentación se adapten a la necesidad de potencia de los equipos, puesto que su eficiencia energética cae significativamente a cargas bajas.
Grandes beneficios para las empresas
Los centros de datos de todo el mundo están llegando a su límite de consumo de potencia a medida que intentan implantar nuevos servidores y sistemas de almacenamiento. Las empresas necesitan contar con aplicaciones que les permitan una mayor eficiencia. A ello se une el aumento del precio de la electricidad, que se ha multiplicado por tres en los últimos ocho años. Y aquí es donde entran en juego los servidores que optimizan el consumo de energía: se calcula que durante los últimos tres años aquellas empresas que los han usado han ahorrado más de un 80% en electricidad y un 85% de espacio. Esto se traduce en una reducción de costes cercana a los 200.000 euros anuales.
Asimismo, la otra principal ventaja es, por supuesto, la reducción del impacto medioambiental que repercute en una buena imagen de la firma. «Es básico que cada entidad empresarial responda por la forma en que su actividad impacta en las dimensiones social, económica y ambiental de su entorno, y garantice que este impacto genere beneficios equitativos y sostenibles a los distintos grupos de interés relacionados con la empresa (socios, clientes, empleados, comunidades, inversores, proveedores, etcétera)», argumenta Pedro Montarelo, director de Responsabilidad Social Corporativa de Sun Microsystems Ibérica. Además, añade: «Una empresa que quiere seguir siendo competitiva en el futuro no sólo debe pensar en beneficios económicos, sino que además ha de contar con una estrategia que actúe a favor del entorno del que forma parte».
Jorge García López es redactor de la agencia de contenidos Tecno-media.
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