El nuevo ecosistema tecnológico

En el mundo empresarial actual existen una serie de tendencias convergentes que están creando lo que se conoce como nuevo ecosistema tecnológico. Este ecosistema abarca desde el hardware, las aplicaciones y la infraestructura hasta el desarrollo de sistemas, pasando por la especialización de los profesionales. La capacidad de las organizaciones para adaptarse a esta nueva realidad será -entre otras cosas- un factor determinante a la hora de diferenciarse de la competencia.

La velocidad a la que avanza la tecnología obliga a las empresas a tomar decisiones comprometidas y difíciles casi de forma continua. Si la compañía se apresura e invierte en una tecnología inadecuada acabará perdiendo tiempo y dinero, o seguirá supeditada a una tecnología obsoleta durante los siguientes años. Si por el contrario, se demora mucho en realizar la inversión acertada, perderá cuota de mercado frente a sus competidores locales y globales.

Bien es cierto que no todas las tecnologías se crean y desarrollan de igual forma. Pero, ¿cuál es la razón para que algunas tengan éxito y sigan adelante mientras que otras no avanzan y acaban desapareciendo? Si nos retrotraemos y echamos un vistazo a la historia de las Tecnologías de la Información, parece claro que para que una tecnología se termine implantando no sólo hace falta inventiva e innovación, sino que debe desarrollarse en un “ecosistema tecnológico” que le sea propicio y que le sirva como apoyo y trampolín.

Este “ecosistema tecnológico” abarca la infraestructura y la arquitectura, pero también las aplicaciones, los estándares y los servicios de soporte técnico. Según aumenta el interés por una tecnología son más las empresas dispuestas a adoptarla y esto, a su vez, fortalece el ecosistema mismo produciendo una rebaja en los precios. Poco después, cuando se adapta a mayor escala, el nuevo ecosistema hace variar las bases de la competencia, forzando a los rezagados a adoptar esta tecnología, con lo que se completa el círculo que influye en todo el sector.

Un factor invisible

Un ecosistema maduro es, desde el punto de vista de mercado, una propuesta compleja y costosa que requiere inversiones por parte de diferentes proveedores en muchas tecnologías. Para organizar y mantener estas inversiones, es necesaria la presencia de un factor invisible, que no es otra cosa que el potencial que tiene una tecnología para convertir los problemas de negocio en oportunidades de mercado.

Si quienes toman las decisiones adoptan un enfoque integral podrán distinguir este factor invisible que da forma al ecosistema emergente, sus capacidades y posibilidades, así como el nuevo horizonte competitivo. Si hacen uso del ecosistema completo para guiarse, podrán crear y desarrollar una estrategia adecuada sin el riesgo de soportar una tecnología obsoleta.

Basándose en un análisis de las tendencias actuales de mercado de las tecnología de la información y en la opinión de más de setecientos directivos de todo el mundo, en Accenture hemos descrito ocho tendencias que están convergiendo hasta crear un nuevo ecosistema tecnológico que redefinirá las Tecnologías de la Información (TI) en los próximos años y hará de la agilidad empresarial un elemento básico a la hora de competir.

No hemos de olvidar que muchas de las oleadas tecnológicas del pasado también contribuyeron a fomentar la agilidad empresarial: mayor productividad, mayor celeridad en la comunicación con clientes, proveedores y otros socios comerciales (a través de Internet) y tiempos de ciclo más rápidos gracias a la normalización y racionalización de los procesos comerciales (sistemas ERP). Sin embargo, en cada caso, el aumento de agilidad era una mera consecuencia de una mayor transformación tecnológica y estaba relacionada con una o más funciones comerciales aisladas.

Las tendencias de futuro apuntadas son:

  • Interoperabilidad y total integración de los aspectos técnicos.
  • Tecnologías de la información orientados a los procesos o SOA (Service Oriented Architecture)
  • Infraestructura virtualizada que permite adaptar la tecnología a las necesidades de la organización en cada momento y los cambios en la demanda.
  • Industrialización y mayor control de los procesos de desarrollo de sistemas y software.
  • Inteligencia comercial adaptativa. El análisis profundo de datos puede ayudar a mejorar el rendimiento de la organización.
  • Colaboración fluida. La colaboración se entiende como un proceso y no sólo como un elemento tecnológico.
  • Movilidad de los profesionales de la empresa. A pesar de los grandes avances ya producidos, las empresas deberán abundar en las posibilidades que ofrece la tecnología para apostar por la movilidad de sus equipos.
  • Web 2.0. La última generación web ofrece numerosas opciones de interacción entre millones de participantes, una opción que las organizaciones deben incorporar a su trabajo diario.

La novedad de hoy en día radica en que el nuevo marco acelera la agilidad en todos los niveles de la empresa, con un alcance sin precedentes, impactando sobre un amplia gama de áreas de la organización: infraestructura de hardware, arquitectura técnica, procesos comerciales, datos externos y corporativos, colaboración de los profesionales, innovación, movilidad y un enfoque singular para el desarrollo de sistemas.

URL: http://www.datati.es/?p=188

Escrito por Redaccion el jun 27 2008. Archivado bajo Columnas. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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