Cómo hacer más con menos

iStock_000005746996MediumA la vista del difícil panorama económico actual, no es un secreto para nadie que la dirección de las empresas sigue reclamando a las organizaciones de TI que mejoren los niveles de servicio y a la vez reduzcan los costes operativos. En este sentido y a pesar de los presupuestos restrictivos para el 2009, pretender lograr estos objetivos reduciendo la calidad no es una buena solución.

De ahí que se plateen preguntas tipo, ¿cómo pueden los profesionales de TI seguir obteniendo resultados de alta calidad y alinearse de manera efectiva con unos objetivos corporativos en proceso de cambio? En este sentido, la respuesta se encuentra en llevar a cabo una estrategia de gestión de aplicaciones integral y eficiente, que ofrezca una visión de 360 grados de todas las aplicaciones críticas de negocio de la empresa y que permita dar una respuesta inmediata a los problemas que se planteen, una visión que podrán utilizar los interesados para medir los niveles de servicio de las aplicaciones y su usabilidad, y mejorar estos parámetros a la vez que se reducen los costes operativos y se acometen los problemas de manera proactiva. Dado el nivel de criticidad que actualmente tienen las aplicaciones para las organizaciones, conviene que las organizaciones de TI vuelvan un momento la vista hacia el pasado y piensen en la importancia de la gestión de aplicaciones y lo que supone para disponer de una visibilidad amplia. Detallaremos a continuación cinco retos y 10 requisitos para mantener la visibilidad.

1.- RETO
Grado de madurez de TI: Alineamiento con la empresa
El modelo de Madurez de los Procesos de TI describe los distintos niveles de alineamiento posibles en las organizaciones, entre TI y la propia empresa.
El objetivo de las organizaciones de TI en este modelo de madurez es ir avanzando de izquierda a derecha, hacia una estrategia más proactiva y unos procesos de negocio estructurados.
No importa en qué punto de la escala de madurez de TI se encuentre su empresa, los siguientes requisitos le ayudarán a evaluar qué conjunto de herramientas de gestión de aplicaciones es el que tiene ahora y el que debe tener en el futuro:

Requisito 1:
Capacidad para monitorizar más allá de los componentes de infraestructura.
Monitorizar solamente los componentes puede darnos una buena idea de la salud de la tecnología, pero no sobre cómo afectan los problemas de infraestructura a las aplicaciones, servicios y experiencia de los usuarios o los objetivos de negocio.

Requisito 2:
Capacidad para adaptarse al cambio a medida que va mejorando el nivel de madurez en la oferta de servicio.
Los paneles (dashboards) basados en roles, por ejemplo, deberían adaptarse automáticamente a los cambios en la infraestructura –por ejemplo, a medida que se descubren componentes no monitorizados- y una arquitectura flexible basada en plantillas nos debe permitir desplegar una solución de gestión de aplicaciones en pasos sucesivos para reducir el tiempo necesario para su puesta en valor.

2.- RETO
Cambios dinámicos en el Centro de Datos
El creciente empleo de tecnologías de virtualización en el centro de datos ha introducido nuevos niveles de complejidad en la gestión de las aplicaciones. El paso de una infraestructura física a un entorno virtual aumenta y equilibra el nivel de utilización del hardware al consolidar varias máquinas físicas dentro de un mismo host capaz de ejecutar varias máquinas virtuales (VMs). En consecuencia, a partir de este cambio las organizaciones adquieren un nivel máximo de flexibilidad: es muy fácil reconfigurar las tareas bajo demanda, y mover las máquinas virtuales de un host a otro.
En un entorno virtualizado, una aplicación no se asocia necesariamente a una única máquina virtual, puede pasar fácilmente de una VM a otra.
A la hora de evaluar su entorno de gestión de aplicaciones actual, es importante tener en cuenta los siguientes requisitos si el objetivo es aprovechar las posibilidades de la virtualización:

Requisito 3:
Capacidad para gestionar dinámicamente los cambios asociados con los entornos virtualizados.
La solución de gestión de aplicaciones que se elija debe ser capaz de monitorizar y hacer seguimiento de las aplicaciones aunque se traspasen dinámicamente desde una máquina virtual a otra. Más aún: necesita ser capaz de conocer las relaciones e interacciones entre todos los componentes de la infraestructura virtual. Esto ayuda a los administradores a detectar, diagnosticar y resolver incidencias y fallos, garantizar el rendimiento y realizar análisis de capacidad, aspectos todos ellos que se complican más con la virtualización.

Requisito 4:
Capacidad para correlacionar los cambios con las causas reales de las incidencias a través de toda la pila de aplicaciones.
Un buen entorno de gestión tiene que ayudarle a conocer de qué manera afecta cualquier cambio al rendimiento a través de la pila de aplicaciones. Debe ser capaz de correlacionar los cambios con aspectos como el rendimiento (independientemente de todos estos componentes que se mueven alrededor de su entorno virtualizado), puesto que la posibilidad que existía tradicionalmente de ligar un componente con la aplicación ya no existe.

3.- RETO
Aplicaciones complejas orientadas a objeto y SOA
Lo que sucede actualmente es que las aplicaciones se están integrando por medio de servicios Web y EAI (Enterprise Application Integration). A medida que los fabricantes de aplicaciones aprovechan estas nuevas arquitecturas, están descubriendo que se rompe el vínculo –antes evidente- entre el lugar de instalación y el punto donde realmente se ejecutan las aplicaciones (en buena medida tal y como habíamos visto que sucede con la virtualización). La gestión de estas aplicaciones complejas es complicada y a veces imposible para herramientas diseñadas para gestionar una pila de tecnologías unificada y monolítica.

Requisito 5:
Capacidad para tratar a un mismo componente de distintas maneras.
Dado que las aplicaciones y servicios comparten componentes, su entorno de gestión de aplicaciones ha de poder priorizar y gestionar la disponibilidad y rendimiento de cada componente individual basándose en la prioridad de negocio de todas las aplicaciones y servicios que lo utilizan.

Requisito 6:
Capacidad para administrar y adaptarse rápidamente a los cambios.
El entorno de gestión de aplicaciones debe poder descubrir dinámicamente los cambios en la arquitectura subyacente y actualizar automáticamente las métricas y paneles más importantes, a medida que se ponen en explotación nuevos servicios y aplicaciones compuestas.

4.- RETO

Organización interna y estructura de equipos y departamentos
El enfoque organizativo natural utilizado en la mayoría de las empresas agrupa al personal de TI en base a su función: todos los encargados de bases de datos se sientan juntos, todos los recursos de UNIX se sientan juntos, etc. Con ello la gestión corporativa puede obtener una masa crítica de personas cualificadas en diversas áreas y empleados con formación en más de una de ellas. Pero la disposición de los servicios de TI requiere a menudo la comunicación entre estas estructuras corporativas de grupo a fin de aislar y resolver incidencias en las aplicaciones. Los problemas pueden aparecer cuando los “servicios” de TI atraviesan múltiples equipos que no siempre se comunican bien entre ellos y emplean con frecuencia herramientas de monitorización diferentes.

Requisito 7:
Permitir a los equipos utilizar sus herramientas actuales cuando sea preciso.
Los distintos equipos internos y servicios externalizados dispondrán probablemente de sus propias herramientas de monitorización y en muchos casos puede que necesiten seguir utilizándolas. Por tanto es muy importante que su solución global de gestión de aplicaciones pueda integrarse con los entornos existentes en caso necesario.

Requisito 8:
Ofrecer vistas para ayudar a los equipos a operar de forma correcta.
Muchos consideran la gestión del rendimiento en términos de datos, pero la gestión del rendimiento realmente tiene más que ver con la colaboración entre los distintos equipos, aportando cada uno su propia perspectiva y sus conocimientos particulares. Asegúrese de que su entorno le ofrece las distintas vistas informativas que necesita cada equipo a fin de contribuir de manera eficaz a la resolución de problemas.

5.- RETO
El coste de la monitorización y gestión
El último reto se refiere al coste de la monitorización y gestión de las aplicaciones. A pesar de que ha aumentado el nivel de eficiencia y han mejorado las tecnologías y ambos factores han reducido en estos últimos años el costee de la monitorización de diversas métricas, el número de métricas o valores a monitorizar en un entorno estándar ha crecido de forma exponencial, sobre todo a partir de la aparición de nuevas tecnologías como SOA y la virtualización. Cualquier ahorro que pudiera haberse conseguido reduciendo el coste por métrica ha sido superado por el aumento del número de métricas a gestionar.
Aunque en estos años el coste de gestión de métricas individuales ha descendido, ahora hay un número mucho más elevado de métricas a gestionar, lo que eleva el coste final de la monitorización (estos diagramas son sólo un ejemplo de las tendencias actuales del sector).
Con independencia de si su presupuesto en TI crece o se ve reducido, usted necesita una solución de gestión de aplicaciones capaz de crecer y adaptarse a las necesidades de su organización a medida que las tecnologías y las necesidades van evolucionando. A fin de optimizar los costes operativos, tenga presente los siguientes requisitos para la gestión de aplicaciones:

Requisito 9:
Gestionar únicamente las métricas realmente necesarias.
Los profesionales de TI han de asegurarse de que administran únicamente aquellas métricas que verdaderamente interesan a la empresa. Por tanto su entorno tiene que ser capaz de poner las métricas en el contexto adecuado de sus aplicaciones y servicios. Cuando los datos se muestran fuera de este contexto, la tendencia habitual consiste en recopilar toda clase de información y tratar de analizarla a posteriori, una estrategia que se ha demostrado escasamente eficaz.

Requisito 10 :
Automatizar el proceso de gestión de métricas, incluyendo la manera en que los usuarios utilizan las aplicaciones.
Ahora se necesitan herramientas mejores que cuando la monitorización consistía solamente en revisar las CPUs, discos y otros componentes de infraestructura. Actualmente es necesario obtener una visión mucho más dinámica, lo que afecta a la forma en que se recopilan los datos, y la automatización es la clave.

CONCLUSIÓN
A medida que los departamentos de TI van convirtiéndose en “proveedores de servicios”, los diez requisitos principales analizados en este documento ayudarán a los profesionales de estos departamentos a evaluar su modelo actual y futuro de gestión de aplicaciones. Estos consejos deben servir para que usted pueda estar seguro de que sus herramientas le ofrecen la visibilidad y flexibilidad necesarias para ofrecer una experiencia de usuario de máxima calidad y conseguir los niveles de servicio pretendidos, aun en el caso de tener que adaptarse a presupuestos cada vez más restringidos y un aumento de las demandas por parte de la empresa.

Edgardo SalinasEdgardo Salinas es responsable de productos para la gestión

de aplicaciones en Quest Software.

URL: http://www.datati.es/?p=1611

Escrito por Redaccion el nov 20 2009. Archivado bajo Actualidad, Gestión, Newsletter. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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