RFID sigue avanzando

Las organizaciones que optan por la identificación por radiofrecuencia como la tecnología para gestionar de forma eficiente sus procesos de negocios no paran de crecer. En nuestro país, RFID protagoniza un crecimiento lento pero sostenido, que confirma que nuestras empresas son ya conscientes de sus beneficios, sobre todo en lo que al control de la cadena de producción y suministro se refiere.

RFID, o identificación por radiofrecuencia, es la tecnología llamada a tomar el relevo generacional al popular (y ya clásico) código de barras como método de identificación de mercancías, objetos, personas o animales. A pesar de llevar a sus espaldas una dilatada trayectoria (que ha permitido su utilización en ámbitos como el pago en peajes automáticos), ha sido precisamente a lo largo de estos últimos años cuando RFID ha suscitado mayor interés gracias a los beneficios que puede aportar al mundo empresarial. Y es que las cifras de negocio resultan muy alentadoras. La consultora Forrester Research evaluó en su estudio Global Extended Internet Forecast 2006-2012 que las inversiones de la industria en tecnologías como RFID y redes de sensores generarán un mercado de 11.600 millones de dólares en 2012. Por otro lado, IBM ha estimado que en 2010 habrá 33.000 millones de etiquetas RFID frente a los 1.300 millones de 2005. «Esta es una de las pruebas que nos permite decir que estamos en un mundo cada vez más conectado, en el que este tipo de tecnologías hacen de nuestro planeta un lugar más inteligente», opina Manuel Óscar Labarga, responsable de los Servicios de Comunicaciones Integradas de IBM España, Portugal, Grecia, Turquía e Israel.

Ya en nuestro país, las implantaciones RFID poco a poco van teniendo una mayor penetración porque las empresas han ido descubriendo su potencial y sus ventajas de manera paulatina. «La época de los prototipos ha pasado. Se están implementando proyectos reales, principalmente en los sectores de Logística, Distribución y Sanidad», sentencia Roberto Muñoz, responsable de Producto de Identificación Automática de Toshiba Tec Europe.  Es preciso recordar, asimismo, los planes de trazabilidad basados en RFID que empresas como Leche Pascual y Correos iniciaron hace algunos años y gracias a los cuales la calidad en sus procesos de negocios se vio mejorada. «Han sido pioneros en una apuesta que tiene un largo recorrido por delante y colmado de beneficios a la comunidad empresarial española», recuerda Javier Blanco, responsable de Desarrollo de EPC en AECOC (Asociación Española de Codificación Comercial). En este contexto, los datos manejados por la Asociación Europea para la Identificación Segura (IDtrack) arrojan que RFID ya ha sido implantada por un 30% de las compañías nacionales que operan en el sector de la distribución y la logística, lo que favorece un salto tecnológico importante por parte de las cadenas de suministro. «La implantación de RFID entre las empresas españolas está creciendo a buen ritmo, gracias al efecto en cadena que se produce entre distribuidores, socios, proveedores, etcétera, que necesitan amortizar sus procesos de trabajo para incrementar la eficacia», explica Rosa María Arias, directora de márketing de Tecnología de Oracle Ibérica.

La base de la tecnología
Al igual que ha sucedido con otras áreas y dispositivos tecnológicos, como Internet o los navegadores GPS, los orígenes de la Identificación por Radiofrecuencia se encuentran en la investigación militar. El escenario: la Segunda Guerra Mundial, donde los aliados empleaban sistemas de radio capaces de detectar los aviones de las fuerzas de Hitler y, de esta manera, distinguirlos de los suyos propios. No obstante, las aplicaciones de RFID en el ámbito de la industria (y en concreto en la logística) no tendrían lugar hasta la década de los 90 de la mano del Instituto Tecnológico de Massachussets, también conocido como MIT.

Ahora bien, ¿dónde se haya la clave de su éxito? RFID, al igual que el código de barras, nació como método de etiquetado e identificación de artículos para su posterior localización, pero con importantes diferencias. La clave se haya en una etiqueta electrónica inteligente (véase cuadro: ¿Qué esconden las siglas EPC?). En su interior se esconde un chip que contiene un número de serie único que almacena, precisamente, toda la información referida al producto, animal u objeto etiquetado. El otro elemento importante que distingue a esta etiqueta es un transmisor que está conectado a una pequeña antena. Además de una identificación única, las etiquetas RFID tienen la particularidad de actualizar sus datos. La máxima cantidad de información que pueden almacenar son 2 Kb: procedencia de un artículo y su ubicación en el almacén, composición, características, fecha de envasado y caducidad (en los alimentos) o precio, por citar algunos ejemplos. La tercera pieza angular de esta tecnología es un sistema lector: también incorpora una antena y su cometido es recuperar, a través de unas ondas de radio, los datos volcados en ese mismo chip para, posteriormente, almacenarlos en la base de datos de un ordenador. En este escenario, uno de los principales atractivos de RFID es que las etiquetas se leen a distancia electrónicamente, sin cables de por medio. Otro aspecto a valorar es que el alcance de las comunicaciones puede variar (desde unos centímetros a unos metros) en función de las necesidades de cada organización. «No es necesario que haya intervención humana para la lectura de las etiquetas», apunta Labarga. Y añade: «La posibilidad de realizar una lectura simultánea para un número elevado de artículos y a una distancia de varios metros, favorece la utilización de sistemas automáticos puesto que no hay un contacto directo entre la etiqueta y el lector».

Aplicaciones en el mundo empresarial
Además de las cadenas de suministro, una de las principales aplicaciones de RFID en la actualidad se encuentra en las áreas de control y gestión logística. Por sus características, RFID es capaz de detectar niveles bajos de existencias, además de suprimir errores de inventario, reducir el volumen de productos de baja rotación y garantizar, por otra parte, la alta disponibilidad de los artículos que más se demandan. «Esta tecnología ofrece un gran potencial para reducir los costes operativos y mejorar la eficacia en la cadena de suministro y la atención al cliente de cara a los minoristas», señala Juan Oñate, director general para Iberia de Informática Corporation. Desde el punto de la logística, y entrando un poco más en detalle, RFID permite controlar de forma automatizada la trazabilidad (ubicación y estado de un producto en la citada cadena de suministro), proporcionando un mejor control de las expediciones y las recepciones. Tampoco hay que olvidar la actualización del stock en tiempo real de las mercancías depositadas en un almacén o los productos que acogen estanterías de las superficies de los centros comerciales. La posibilidad de que los operarios localicen en cuestión de segundos palés en fábricas es otra alternativa a valorar.

Pero la aplicación de RFID también es importante en las tareas de búsqueda de producto en tiendas y puntos de venta. Ángel Peláez García, Business Development manager RFID de ADT, expone sus ventajas: «Esta función permite, por ejemplo, localizar una determinada referencia solicitada por el cliente o agilizar un proceso de marca de una categoría o producto». El directivo, asimismo, se hace eco de la posibilidad de aplicar dicha localización a tareas de posicionamiento en el propio establecimiento o en el control del uso de las prendas en los probadores. En relación al punto de venta, Blanco (AECOC) añade: «Además de agilizar los procesos de recepción y dotarlos de mayor exactitud, se pueden realizar inventarios más precisos. Por su parte, los consumidores obtienen todo tipo de datos sobre los productos con sólo acercarlos a un punto de información».

En otro orden de cosas, HP ha observado como RFID está suscitando un mayor interés en el control de activos, lo que redunda en una gestión de los inventarios de forma continuada. «De esta forma, resulta cada vez más común en los fabricantes de productos, tales como servidores, adjuntar tags con información básica de sus equipos. Así, el cliente puede tener acceso permanente a esos datos una vez instalados en combinación con los dispositivos lectores adecuados», manifiesta Ángel Plou Gasca, director del Área de Proyectos iSC (Integrated Supply Chain), EDS y HP Company. No cabe duda de que las aplicaciones relatadas ponen de manifiesto que RFID es un “arma” especialmente valiosa a la hora de proporcionar información relativa a la gestión operativa de cualquier organización. A este respecto, Carlos Mozas, consultor senior de Consulting Industria de Atos Origin, lo tiene claro: «Hoy no se puede dudar de que la información es poder, por lo que disponer de los datos logísticos de tu negocio en tiempo real aporta un nivel de información óptimo que permite facilitar las labores de seguimiento, control y mejora de tus operaciones»,
Pero el abanico de posibilidades de RFID no se circunscribe sólo al ámbito logístico. También puede utilizarse en escenarios tan dispares como una biblioteca (la del Vaticano, por ejemplo, emplea esta tecnología) o un supermercado para conocer qué productos se han vendido y cuáles permanecen todavía en las estanterías. Incluso, es una alternativa a los métodos de autenticación de productos (con el fin de evitar copias y falsificaciones) y también como medida aplicada a la seguridad física. «Las soluciones de RFID activa están experimentando grandes crecimientos en la protección de personas, niños y la asistencia a los ciudadanos», asevera Pilar Santamaría, directora de Desarrollo de Negocio de Movilidad de Cisco España.

Últimos avances y soluciones

Los fabricantes vienen incorporando a su portafolio soluciones de diversa naturaleza que, además de permitir que la tecnología evolucione, hacen que el servicio ofrecido a los clientes mejore notablemente. Por ejemplo, y con el propósito de facilitar el despliegue de la tecnología RFID activa y pasiva (la diferencia es que en el primero de estos sistemas las etiquetas cuentan con su propia fuente de energía), los servicios de voz inalámbrica y la protección de los recursos a través de una seguridad avanzada, Cisco propone una Red Wireless Unificada. Santamaría (Cisco) comenta sus ventajas: «La plataforma facilita el desarrollo de iniciativas de movilidad en entornos industriales, proporcionando la adopción de RFID, además de otras tecnologías de vanguardia, como el roaming inteligente o los últimos servicios en seguridad y control de accesos. El programa CCX garantiza la compatibilidad de los dispositivos Wi-Fi RFID, por lo que su despliegue es sencillo y seguro».

Otro aspecto es el relacionado con los grandes volúmenes de datos que genera esta tecnología, porque los productos y los artículos pueden llegar a originar hasta 100 veces más información que los códigos de barras. Por esta razón, es importante que las empresas empleen soluciones integrales capaces de capturar, integrar y enriquecer los datos manejados para una posterior distribución en sus modelos de negocios. A este respecto, Informática Corporation ha desarrollado «una solución integral de gestión para utilizar RFID y dar soporte a normas, gestión de eventos en tiempo real, análisis de metadatos, estabilidad para soportar grandes volúmenes de información,  perfilado, limpieza y seguridad», detalla Oñate.  Esta plataforma, compatible con servicios web y XML, además de integrar datos procedentes de distintos sistemas, permite efectuar reabastecimientos y seguimientos de inventario. Por otro lado, y estrechamente ligado a los sectores en los que la información impresa de valor requiere de una gestión eficiente, fabricantes como Toshiba están inmersos en el desarrollo de sistemas de gestión documental para expedientes clínicos, notariales, bancarios o de seguros. La firma japonesa, asimismo, ha desarrollado un módulo lector-escritor RFID que puede acoplarse a sus impresoras de etiquetas para utilizarse de manera simultánea tanto con códigos de barras como con etiquetas RFID. «Su posicionamiento es tan preciso que permite codificar etiquetas RFID de pequeño tamaño SPRINT de sólo 11 mm de altura. Además, graba e imprime a la vez diferentes tags. El rendimiento es máximo», afirma Muñoz (Toshiba Tec Europa).

Como la tecnología RFID está convirtiéndose en una parte muy importante del control de los procesos logísticos de las compañías, no resulta extraño que los fabricantes también desarrollen sistemas cada vez más eficaces a este respecto. La empresa Infor cuenta con la solución SMC RFID: se trata de un sistema de identificación por radiofrecuencia dirigido a las compañías y sus socios. Carlos Sánchez, consultor senior Preventa de la firma, profundiza en sus características: «Los clientes que la utilizan cumplen con facilidad los requisitos de la cadena de suministro, optimizan los procesos empresariales en tiempo real y pueden monitorizar y controlar el inventario a lo largo de toda esta cadena».
Teniendo en cuenta las posibilidades que RFID puede brindar a los aeropuertos (consúltese el cuadro: RFID, campos de actuación), desde HP se viene poniendo especial atención al proceso de estandarización iniciado por IATA (Air Transport Association). El objetivo: que durante el primer trimestre de 2010 existan al menos 20 aeropuertos que gestionen los equipajes de los pasajeros a través de tags. «Pensamos que este puede ser un nuevo avance que anime a las empresas a mejorar sus cadenas de suministro mediante la absorción de esta tecnología» declara Gasca (iSC, EDS and HP Company).

Finalmente, hay que apuntar la existencia de etiquetas especiales capaces de aportar un valor añadido como es el caso de aquellas que registran cambios de temperatura (la industria farmacéutica los está estudiando) o las soluciones que complementan los beneficios de RFID. «Un claro ejemplo es la combinación de la gestión de eventos de RFID y la monitorización de los mismos con circuitos cerrados de televisión. Si, además de controlar la salida del palé con RFID, podemos tener una imagen de la misma multiplicamos los beneficios de ambas soluciones», concluye Peláez García (ADT).

Lo que RFID deparará
Todo parece indicar que a esta tecnología todavía le queda un camino importante por recorrer. Así se esperan avances relacionados con su empleo en materiales como el metal e, incluso, líquidos. También se está incidiendo de forma especial en las llamadas tecnologías de Campo Cercano, gracias a las cuales la lectura de las etiquetas se realiza a una distancia menor pero con una gran exactitud. Si esta opción se combina con los lectores de proximidad ubicados en las propias estanterías estaríamos hablando de inventarios casi on-line lo que, por otra parte, redundaría en un control del producto mucho mayor. «Otra tendencia creciente es el despliegue de RFID en exteriores», matiza Santamaría (Cisco). En este caso, se estaría hablando de soluciones que dotan de conectividad inalámbrica a grandes extensiones en las que se ubican toda clase de activos y maquinaria.

Iniciativas destacadas
En la práctica son cada vez más las empresas que ya han constatado los beneficios de esta tecnología, mostrando un elevado grado de satisfacción por las ventajas que ofrece tales como el rápido retorno de la inversión y la reducción de costes, entre otros. Mozas (Atos Origin) argumenta los motivos de esta decisión: «La motivación que impulsa este tipo de proyectos suele ser, en primer lugar, buscar ahorros de costes operacionales a través de la simplificación y la optimización de los procesos logísticos, aunque también existe un cierto componente de liderazgo tecnológico, buscando estar a la vanguardia del sector en este sentido».
IBM y OATSystems, por ejemplo, firmaron el año pasado un acuerdo con Airbus para implantar una solución de tecnología RFID. El proyecto, que tendrá una duración de varios años, permitirá que Airbus agilice y automatice sus operaciones dentro de la cadena de suministro y área de fabricación. Otras ventajas hacen referencia a la reducción notable de los costes de producción y mantenimiento de los aviones.

El área de la asistencia sanitaria también resulta atractiva para RFID. A este respecto, uno de los últimos proyectos puestos en marcha en nuestro país es el del Hospital de Mataró. Este centro acoge una prueba piloto emprendida por la empresa 3H (especializada en productos para el sector de la salud) y el centro tecnológico Cetemmsa. El resultado es una solución de tecnología RFID activa (de la empresa Kimaldi) basada en un chip insertado en la pulsera hospitalaria del paciente y un lector ubicado en las zonas que se quieren controlar. Esto permitirá, entre otras cosas, identificar automáticamente a cada paciente y conocer el tiempo que pasa en cada área en concreto. El objetivo, en última instancia, es lograr una eficacia del cien por cien en el uso de las zonas quirúrgicas del centro. Para ello, se ha puesto especial atención en el hecho de que tanto los chips como los lectores empleados no interfieran con el instrumental tecnológico y electrónico del centro. Esta prueba piloto cuenta con el apoyo de la agencia del Departamento de Innovación, Universidad y Empresa de la Generalitat de Cataluña, ACC1Ó, en su programa Innoempresa.

URL: http://www.datati.es/?p=1609

Escrito por Redaccion el nov 20 2009. Archivado bajo Actualidad, Gestión, Newsletter. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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