El bajo rendimiento de las redes de TI y su impacto en la productividad

ceferino-raposoHoy en día contar con una red que provea los servicios de forma segura y confiable es fundamental para el éxito de los negocios; de ahí que un indicador de la confiabilidad de la red venga dada por la experiencia del usuario final a la hora de acceder y utilizar las aplicaciones de negocio.

Existe un vínculo entre los retrasos y la frustración experimentada por los usuarios con los costes reales del negocio, achacables a la pérdida de tiempo y la reticencia a adoptar nuevas aplicaciones que se ejecuten sobre la red y que aumenten la productividad general de la compañía. Siendo esta una realidad que desde Dimension Data percibimos en el mercado hemos decidido realizar un estudio que nos indicara: ¿Qué tan descontentos están los usuarios con el rendimiento de las redes?, ¿cuánto afecta un bajo rendimiento de red en la productividad de la organización?, ¿cómo los departamentos de TI gestionan las cuestiones de rendimiento de red?, ¿están equipados para resolver los problemas de rendimiento?
Si consideramos que en la actualidad la convergencia tecnológica y la tendencia a una utilización cada vez mayor de herramientas de colaboración es un hecho contrastado, al que se le ha unido la necesidad de movilidad y con ello un incremento de los puestos de trabajo móviles, es importante valorar el impacto que estas nuevas necesidades pueden tener sobre el rendimiento de una red que, por lo general, no suele haber sido concebida con estas necesidades en mente.

Entre abril y junio de 2008, Dimension Data entrevistó a usuarios y directivos de TI de todo el mundo para conocer qué pensaban acerca del rendimiento de la red y el impacto que esto tiene sobre sus procesos de negocio. Los resultados del estudio confirman que la percepción actual es que el rendimiento de la red está lejos de ser óptimo. Se identificó que las expectativas de los usuarios son bajas en cuanto  a lo que pueden esperar del rendimiento de los sistemas, ya que su experiencia diaria es, por lo general, de baja productividad. En buena parte, esta percepción proviene de que la capacidad de la red no es adecuada. A la vez se encuentran con que la capacidad de respuesta de los departamentos de TI es limitada a la hora de hacer frente a estos problemas.

Hoy es raro el negocio que no dependa de su infraestructura de red, de ahí que el rendimiento de la misma pueda significar la diferencia entre una fuerza laboral productiva y un rendimiento poco satisfactorio de la misma. Esto se refleja en la capacidad del empleado de acceder a la información, tomar decisiones y dar respuestas de forma efectiva y eficiente o, por el contrario, que la respuesta sea lenta y frustrante, todo dependiendo de cómo funcione la red.
De ahí que en Dimension Data pensemos que uno de los retos a la hora de incrementar la eficiencia, productividad y, finalmente el crecimiento, radica en garantizar que el rendimiento de la infraestructura de red sea el adecuado a las condiciones de negocio de cada organización. Como consecuencia de esto es importante hacerse las siguientes preguntas: ¿Está seguro de que su red sigue el ritmo de sus operaciones?, ¿le ayuda a alcanzar el siguiente nivel de éxito?, ¿su red tiene un rendimiento óptimo?
Otro fenómeno que se presenta en la actualidad es el de la penetración en el puesto de trabajo de aplicaciones que, hasta hace poco, eran consideradas de uso personal, como es el caso de las redes sociales y profesionales. Uno de los retos a los que se enfrentan los directivos de TI es el de utilizar estas aplicaciones y los patrones de conducta asociados para el beneficio del negocio, utilizando una gestión eficiente de ellos en lugar de optar por su eliminación. Esto se traduce en mayor visibilidad y comprensión de la naturaleza del tráfico de la red, cómo se utiliza y cómo afecta la forma en que se emplea en los procesos de negocio.

Otro de los resultados del estudio pone de manifiesto que el usuario promedio desperdicia hasta dos horas al mes en retrasos. El análisis de estas horas arrojan resultados sorprendentes: por una parte los usuarios están perdiendo un promedio de 35 minutos al mes en retrasos al conectarse a la red, 25 minutos al mes en correos electrónicos y 23 minutos al mes en transferencias de archivos. Los cuellos de botella más grandes son la transferencia de archivos y los log-ins, ambos teniendo un retraso promedio de 40 segundos. Obviamente, el impacto agregado de estos retrasos individuales en el conjunto de usuarios de cualquier organización resulta en una pérdida de productividad importante.

Otro detalle a tener en cuenta es el creciente aumento del uso del vídeo, las aplicaciones de Internet y de VoIP. Este tipo de tráfico es muy sensible a cualquier problema relacionado con el rendimiento de la red y el efecto inmediato en los usuarios es oponerse a la incorporación de estas tecnologías si la experiencia que tienen de su uso no es la adecuada. Claramente los resultados harían improductivo el uso de la tecnología y, por tanto, la inversión original de la compañía estaría en gran parte anulada y, lo más importante, los beneficios derivados del incremento de la productividad y la reducción de los costes operativos nunca serían obtenidos, con la consecuente pérdida de competitividad.
El estudio indica que los directivos de TI son, en su conjunto, conscientes de la mayoría de las frustraciones en el rendimiento que experimentan los usuarios finales, y perciben los problemas de red como un asunto serio, pero no necesariamente cuentan con las capacidades para gestionar efectivamente, o prevenir, las posibles áreas problemáticas y no parece que tengan una definición clara de cuáles son los niveles aceptables de rendimiento. Las deficiencias en estas áreas harán que sea muy difícil diagnosticar, identificar y resolver rápidamente los problemas en el rendimiento de la red.

Las empresas son cada día más conscientes de que la pérdida de productividad del empleado supone una considerable pérdida de dinero y de negocio. Por lo que la adopción de soluciones tecnológicas que se apoyan en la infraestructura de red irá aumentando, entre ellas la Telefonía IP y la movilidad. Este tipo de soluciones se han convertido en impulsores claves del negocio, lo que supone que la inversión en garantizar que la infraestructura de red que las soporta sea vista como una acción crucial para la continuidad del negocio.
En definitiva, si bien la infraestructura de red es un elemento que el usuario final de las aplicaciones o servicios no es consciente de ella, constituye la base de comunicación y acceso a la información. En vista de esto es de la mayor importancia garantizar un rendimiento eficiente de la misma y, que las posibles eventualidades que siempre ocurren, tengan un impacto mínimo en la operación diaria de los procesos de negocio.

URL: http://www.datati.es/?p=1262

Escrito por Redaccion el jul 16 2009. Archivado bajo Actualidad, Newsletter, Noticias. Puedes seguir las respuestas de esta entrada por RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta o un trackback a esta entrada

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